Con veinte años Darío Beck se preguntó ¿Has aprovechado tu tiempo hasta ese momento?
¿Puede un hombre replantearse su vida?¿Puede dudar de su existencia y de la plenitud de la misma?
Claro está que no es plato de buen gusto, no hay pregunta más atroz que esa que te haces a ti mismo. Beck pensó esto en un momento de su vida muy desordenado, de fiesta en fiesta, con grandes problemas en los estudios y dando importantes palos de ciego. Se planteó que estaba desperdiciando el tiempo con una actitud errónea, tal vez había más cosas que experimentar y ver.
Las crisis existenciales existen, y hoy día se repiten aunque no de forma continuada, han regresado con mucha más virulencia. En un hombre con una vida hecha, trabajo, hijos, esposa, de repente dudas hacen replantearse su propia vida.
Lo peor es que Beck consideraba que no había perdido el tiempo, había viajado, estudiado, aprendido idiomas, a tocar la guitarra, practicaba varios deportes, tenis, escalada, natación. Pero ¿Cual era el origen de este desasosiego?
Veinte años con la misma mujer no es fácil hoy día y es en este sentido donde sus inquietudes eran más grandes, era ahí donde su vida se había convertido en insostenible. La actitud de su esposa se había convertido con el paso del tiempo en dictatorial y poco empática con el. Llegó a pensar que era su propio egoísmo lo que le llevaba a tener esas dudas pero fue su cercanía a otras mujeres, la aparición de dudas cuya sombra nunca había desaparecido es lo que le llevo a comprender que era el egoísmo ajeno lo que lo había llevado a un estado de nervios y rabia casi imposible de controlar.
¿Cual es el hombre más fiel y complaciente? El que concede todo lo que quiere su mujer y evita el enfrentamiento, o aquel que tiene que enfrentarse a los excesos de una esposa demasiado segura de su relación y que da por sentado que puede cometer tropelías sin temor a consecuencias porque esta segura de que no la van a dejar.
La ansiedad y la rabia de Beck le llevaron a abandonar por unos días su casa, incapaz de controlarse ya, ni tan siquiera en las actividades que antes le proporcionaban cierto placer.
Y ahí vino el punto de inflexión, su esposa se dio cuenta de la posibilidad de la perdida, el miedo que tanto atenazó a Beck pasó a su pareja, y el cambio en la actitud de esta fue total.
Ahora bien, el daño provocado en Beck no era fácil de superar, la ansiedad y la rabia no se iban a ir tan rápido, el cambio radical de comportamiento de su esposa le provocaba aun más pensamientos negativos.
¿Por qué no antes?¿Por qué tanto abuso?¿Por qué la persona que se supone que te ama te puede llevar a una situación limite sin pensar en el daño causado?
Puede parecer egoista, pero la responsabilidad exige personalidad y no adoptar una actitud pasiva, esto es lo que pensó, una persona que prefería delegar para evitar, para no afrontar, para no decepcionar. Es imposible contentar a todo el mundo y finalmente el peor parado es uno mismo. La responsabilidad empieza, no por un egoísmo personal, sino por hacer lo que sentimos como justo.
lunes, 21 de abril de 2014
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